EL APÓSTOL TOMÁS **** Y SU INCREDULIDAD ANTE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO
Como recordaba el Papa Benedicto XVI un miércoles 27 de septiembre de 2006:"Es muy conocida e incluso proverbial, la escena de la incredulidad de Tomás, que tuvo lugar ocho días después de Pascua...Sabemos, que cuando Jesús se aparece a sus discípulos de nuevo,en esta ocasión, Tomás está presente .Y Jesús le interpela con estas palabras:
* Acerca aquí tu dedo y mira mis manos;trae tu mano y métela en mi costado,y no seas incrédulo sino creyente * (Jn 20,27).
Y Tomás reacciona con la profesión de fe más espléndida del Nuevo Testamento:
*Señor mio y Dios mio* (Jn 20,28)
"San Agustín comenta:Tomás veía y tocaba al hombre, pero confesaba su fe en Dios, a quién ni veía ni tocaba.Pero lo que veía y tocaba lo llevaba a creer en lo que hasta entonces había dudado .
El evangelista prosigue con una última frase de Jesús dirigida a Tomás:
*Porque me has visto has creído. Bienaventurados los que crean sin haber visto* (Jn 20, 29).
Esta frase puede ponerse también en presente: -Bienaventurados los que no ven y creen-. En todo caso, Jesús enuncia aquí un principio fundamental para los cristianos que vendrán después de Tomás, es decir, para todos nosotros..."
El Papa Benedicto aludía también en su Audiencia General a algunos otros momentos interesantes de la vida de santo Tomás, cuando estaba compartiéndola con el Señor y los otros Apóstoles.
Sucedió, por ejemplo, que en cierta ocasión, el Señor quiso ir a socorrer a su amigo Lázaro (al que tuvo que resucitar) pues había caído enfermo y este vivía en Betania ciudad muy próximo al lugar en el que hacía muy poco Jesús había sido rechazado y apedreado por sus habitantes...Pues bien, solamente Tomás, tomó la palabra para decir ( Jn 11,16):
*Vamos también nosotros (los Doce) a morir con Él *
Como aseguraba el Papa Benedicto XVI (Ibid):
"Esta determinación para seguir al Maestro es verdaderamente ejemplar y nos da una lección valiosa: Revela la total disponibilidad a seguir a Jesús hasta identificar su propia suerte con la de Él y querer compartir con Él la prueba suprema de la muerte"
Se cree también, que Santo Tomás predicó en la India y en otros países lejanos (Siria y Persia),del mundo entonces conocido, para cumplir el mandato de Jesús de dar a conocer su Mensaje, en cuando Él volviera al Padre, por parte de todos sus discípulos. Se creé así mismo que su muerte tuvo lugar por martirio precisamente en la India y fue enterrado en la tumba de los antiguos reyes, pero después sus restos fueron trasladados a Occidente.
Por otra parte, Benedicto XVI sigue contando en su Audiencia(Ibid) que Jesús se apareció por tercera vez a sus discípulos, después de haber Resucitado de entre los muertos. En efecto dice el Papa:
"El cuarto Evangelio nos ha dado una última referencia a Tomás, al presentarlo como testigo del Resucitado, en el momento siguiente de la pesca milagrosa...En esa ocasión Tomás, es mencionado incluso inmediatamente después de Simón Pedro (Jn 21, 1-2): * Poco después, Jesús se apareció otra vez a sus discípulos junto al lago Tiberiades/ Estaban juntos Simón Pedro, Tomás <el Mellizo>, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos *
Se trata de un signo evidentemente de la notable importancia de que gozaba en el ámbito de las primeras comunidades cristianas .De hecho, en su nombre fueron escritos después los Hechos y el Evangelio de Tomás, ambos apócrifos, pero en cualquier caso importantes para el estudio de los orígenes cristianos"
Tomás cumplió hasta las últimas consecuencias (su muerte por martirio), con el mandato del Señor, es decir, evangelizar a los hombres del mundo entero, después de recibir el Espíritu Santo. Así narró San Lucas,en el Epílogo de su Evangelio, la despedida de Jesús antes de su Ascensión al cielo (Lc 24, 50-53):
"Los llevó fuera de la ciudad hasta un lugar cercano a Betania, y alzando las manos al cielo,los bendijo/Y mientras los bendecía se separó de ellos y fue llevado al cielo/Ellos después de postrarse ante Él, se volvieron a Jerusalén rebosantes de alegría/Y estaban continuamente en el Templo bendiciendo a Dios"
Rezaban y esperaban la llegada del Espíritu Santo, junto a la Madre de Dios,deseosos de iniciar su misión en favor de la humanidad. Y Tomás, el un día incrédulo,se encontraba entre ellos...Esto nos sirve de ejemplo a los hombres y mujeres de hoy, pues el Señor sabe llamar al corazón de cada uno, en su momento oportuno, para que le sigan, al igual que sus discípulos, en la tarea de la Evangelización,sólo se trata de estar atentos a su llamada.






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