LA IGLESIA REZA ***** POR LOS QUE SUFREN
Como decía el Papa san Juan Pablo II en su libro -Cruzando el umbral de la esperanza- (Circulo de Lectores, S.A.,1995):
"La Iglesia reza por los que sufren. El sufrimiento es siempre una gran prueba no sólo para las fuerzas físicas, sino también para las espirituales . La verdad paulina sobre ese -completar los sufrimientos de Cristo- es parte de los Evangelios"
En efecto, san Pablo se expresaba en los términos siguientes en su Carta a los Colosenses, una Iglesia cuyos componente en su mayoría procedían del paganismo y entre los que se propagaron una serie de errores peligrosos para la fe cristiana (Col 1, 24-25):
"Ahora me alegro de padecer por vosotros, pues así voy completando en mi existencia mortal, y en favor del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, lo que aún falta al total de las tribulaciones cristianas / De esa Iglesia me he convertido yo en servidor, conforme al encargo que Dios me ha confiado de anunciaros el cumplidamente su palabra/ es decir, el plan secreto que Dios ha tenido escondido durante siglos y generaciones y que ahora ha revelado a los que creen en él/ Precisamente a éstos ha querido Dios dar a conocer la incalculable gloria que encierra este plan divino para los paganos; hablo de Cristo, que está entre vosotros y es la esperanza de la gloria" 9
Hermosas palabras del apóstol san Pablo en las que como destacaba el Papa san Juan Pablo II (Ibid): "Están ahí contenidas esa alegría para la esperanza que son esenciales al Evangelio; pero el hombre no puede traspasar el umbral de esa verdad si no lo trae el mismo Espíritu Santo.
*La oración por los que sufren y con los que sufren es, pues, una parte muy especial de este gran grito* que la Iglesia y el Papa alzan juntos con Cristo. Es el grito por la victoria del bien incluso a través del mal, por medio del sufrimiento, por medio de toda culpa e injusticia humana"
Sí, porque como san Pablo ponía de manifiesto en su Carta a los Colosenses, sólo Cristo basta, pues frente a las herejías y errores en general, que a lo largo de los siglos, han ido surgiendo para tratar de confundir a los cristianos, la Iglesia de Cristo ha resurgido siempre de sus propias cenizas...Y es que sólo aceptando, como hacen los cristianos, la soberanía total y absoluta de Cristo, la cristiandad ha alcanzado la plena madurez, la verdadera sabiduría, la auténtica condición del hombre nuevo y perfecto.
Por eso, como en su día nos recordaba el Padre Pérez de Urbel (Misal y Devocionario):
" Celosa de la gloria de Dios y de la santificación de las almas, la Iglesia consagra a la oración ciertas horas del día y de noche (al menos hasta este momento creemos sigue siendo así). En su nombre reza el oficio canónico por la humanidad entera, en los monasterios y en las catedrales .Es la consigna que le dio su fundador.
Ya el salmista decía en el Antiguo Testamento: <Siete veces al día canté tus alabanzas , y por las noches me levantaba para celebrar tu gloria> . Por eso los monjes deben decir sus Maitines en plena noche. Por eso la oración oficial de la Iglesia comprende desde el amanecer hasta que anochece, las horas de los Laudes, Prima, Tercia, Sexta, Nona, Víspera y Completas, con las cuales se pone digno remate a nuestras obligaciones y actividades diarias"
Las cosas han cambiado tanto desde que este santo Padre nos decía esto, que ya no podemos estar seguros de que esta regla universal de la Iglesia se siga cumpliendo en su totalidad...Lo cierto es , que como también nos recordaba (Ibid):
"Este deber de la oración obliga de algún modo a todo cristiano: *Velad y orad*, decía Jesús, *para que no caigáis en tentación* .
Y por otra parte: *Pedid y recibiréis* .Que el hombre no se basta así mismo, es demasiado sabido para que tengamos que recordarlo. La divina energía de la paz, de la alegría de la gracia, flota a través de este mundo como flota el aire que respiramos, aunque son muchos los que no quieren aprovecharse de ello, poniendo el acto de nuestra voluntad que es necesario para apropiarnosla (la oración) ...
Por eso, para recibir el aire hay que abrir los ojos, para recibir los favores divinos hay que orar con confianza y con amor".




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