EL ESPÍRITU SANTO ***** EN LA ENCARNACIÓN
Decía el Papa san Juan Pablo II durante la Catequesis de un miércoles 27 de mayo del año 1998 que: "Jesús está relacionado con el Espíritu Santo ya desde el primer instante de su existencia en el tiempo, como recuerda el Símbolo niceno- constantinopolitano..."
En efecto el Credo de Nicea-Constantinopla viene a decir:
"Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible // Creo en un solo Señor, Jesucristo,Hijo único de Dios,nacido del Padre antes de todos los siglos:Dios de Dios,Luz de Luz,Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado,de la misma naturaleza del Padre,por quien todo fue hecho;que por nosotros los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo // y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre..."
Ciertamente, como aseguraba el Papa san Juan Pablo II en su Catequesis:
"Gracias a la intervención directa del Espíritu Santo, se realiza en la Encarnación la gracia suprema, -la gracia de la unión-,de la naturaleza humana con la persona del Verbo. Esa unión es la fuente de todas las demás gracias,como explica Santo Tomás..."
Por otra parte, como sigue diciendo el Santo Pontífice : " San Lucas afirma que el Espíritu Santo desciende como fuerza de lo alto sobre María, cubriéndola con su sombra..."
Así es, como podemos leer en el Evangelio de san Lucas (Lc 1, 30-35):
"El ángel le dijo ( a María): No tengas miedo...porque has encontrado gracia ante Dios // Concebirás y darás a luz un hijo al que pondrás por nombre Jesús // Será grande y se le llamará Hijo del Altísimo; el Señor le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin // María dijo al ángel: ¿ Cómo será esto, pues no tengo relaciones ? // El ángel le contestó: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el niño que nazca será Santo y se le llamará Hijo de Dios"
Dice san Juan Pablo II (Ibid): "San Lucas afirma que el Espíritu Santo desciende como fuerza de lo alto sobre María, cubriéndola con su sombra. El Antiguo Testamento muestra que cada vez que Dios desciende decide hacer que brote la vida, actúa a través de la *fuerza* de su *espíritu creador* : *La palabra del Señor hizo el cielo; el aliento de su boca, sus ejércitos ( Sal 33,6). Eso vale para todo ser vivo, hasta el punto de que Dios -*retirara a sí su espíritu*, si hacia sí recogiera su sopló, a una expiaria toda carne (es decir todo ser humano), el hombre al polvo volvería* (Jb 34,14-15).
Dios hace que su Espíritu intervenga sobre todo en los momentos que Israel se siente incapaz de levantarse solamente con sus propias fuerzas. Lo sugiere el profeta Ezequiel en la visión dramática del interminable valle lleno de huesos: *El Espíritu entró en ellos; revivieron y se incorporaron sobre sus pies* (Ez 37,10).
La visión de Ezequiel de los huesos secos se considera una figura de la resurrección. Es una de las más conocidas visiones de este profeta. Este se supone llevado a una llanura repleta de huesos calcinados. Se suscita la pregunta: ¿Podrán vivir estos huesos? Ezequiel no lo sabe, no sabe que contestar...De pronto penetra en en ellos un hálito que les devueve a la vida...Esto lleva a Ezequiel a analizar la situación histórica de su pueblo (el elegido por Dios), cuyo destierro podría compararse con la muerte. No obstante, la fuerza de Dios es capaz de devolverle a la vida a través de un proceso de liberación restauradora...
Volviendo de nuevo al tema fundamental de la Encarnación, el Espíritu realizó este acontecimiento y la pregunta que surge es ¿Con que fin lo realizó?...
El Papa san Juan Pablo II nos aclara a este respecto (Ibid): "La palabra de Dios nos responde sintéticamente a esta cuestión en la segunda Carta de San Pedro, con la intención de hacernos partícipes -de la naturaleza divina- (2 P 1, 1-5)"
Se cree que muy probablemente es el propio san Pedro el autor de esta Carta, aunque algunos intelectuales han expuesto su desacuerdo a este respecto .La ocasión y el fin sí están muy claros: "Se había cumplido la predicción de san Pablo: Lobos rapaces invadieron la grey del Señor. Esos precursores del gnosticismo ( gnosticismo, que hoy en día sigue actuando sobre la Iglesia de Cristo), desconociendo el señorío soberano de Jesucristo y negando su segundo Advenimiento, blasfemaban de los ángeles y se entregaban al desenfreno. Contra el manejo de tales hombres el autor de esta Carta previene a los fieles, exhortándoles a la constancia en la fe y a la práctica de las virtudes (consejos muy adecuados también para la grey de Cristo en nuestros tiempos )...
En dicha Carta podemos leer (2 P 1, 3-7): "Como quiera que su divino poder ( se refiere a Jesucristo) nos ha dado graciosamente todas las cosas conducentes a la vida y a la piedad mediante el conocimiento del que nos llamó por su propia gloria a la virtud // por las cuales graciosamente nos ha dado los preciosos y sumos bienes prometidos,para que por éstos os hagáis participantes de la divina naturaleza, una vez escapados de la corrupción que reina en el mundo, nacida de la concupiscencia : // a este mismo modo también vosotros, poniendo de vuestra parte toda diligencia, mostrad en vuestra fe la energía, en la energía la ciencia // en la ciencia la templanza, en la templaza la paciencia, en la paciencia la piedad // en la piedad el amor fraterno, en el amor fraterno la caridad"
"Estas son las razones por las que el Verbo se hizo hombre, se encarnó en la santísima Virgen María y es que como también nos recordaba SantoTomás: " El Hijo Unigénito de Dios, queriendo que también nosotros fuéramos partícipes de su divinidad, asumió nuestra naturaleza humana, para que, hecho hombre, hiciera dioses a los hombres, es decir, partícipes por gracia de la naturaleza divina.
El misterio de la Encarnación revela el asombroso amor de Dios, cuya personificación más elevada es el Espíritu Santo, pues él es Amor de Dios en persona,la Persona-Amor: *En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene ; en que Dios envió a su Hijo Único para que vivamos por medio de él ( 1Jn 4,9)* . En la Encarnación, más que en cualquier otra obra ,se revela gloria de Dios. Con mucha razón, en el -Gloria in excelsi- cantamos: *Por tu inmensa gloria, te alabamos, te bendecidos (...) te damos gracias* . Esta expresion puede aplicarse de manera especial a la acción del Espíritu Santo en la que en la primera Carta de san Pedro se llama -Espíritu de gloria- ( 1 P 4,14).
Se trata de una gloria que es pura gratuidad: No consiste en tomar o recibir,sino sólo en dar. Al darnos su Espíritu, que es fuente de vida, el Padre manifiesta su gloria,haciéndola visible en nuestra vida.En este sentido,san Ireneo afirma que la gloria de Dios es el hombre vivo" (Catequesis del Papa san Juan Pablo II, (Ibid)).





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