Sí, como aseguraba el Papa Benedicto XVI: "Es precisamente la familia, fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer, la ayuda más grande que se puede ofrecer a los niños. Estos quieren ser amados por una madre y un padre que se aman, y necesitan habitar, crecer y vivir junto a ambos padres, porque la figura materna y paterna son complementarias en la educación de los hijos y en la construcción de su personalidad y de su identidad.
Es importante por tanto, que se haga todo lo posible por hacerles crecer en una familia unida y estable. Con este fin, es necesario exhortar a los cónyuges a no perder nunca de vista las razones profundas y la sacralidad de un pacto conyugal y a reforzarlo con la Palabra de Dios, la oración, el diálogo constante, la acogida recíproca y el perdón mutuo"(El amor se aprende. Las etapas de la familia. Benedicto XVI. Romana Editorial ,S.L. 2012).
Recordemos a este respecto las enseñanzas del
Catecismo de la Iglesia Católica escrito en orden a la aplicación del del
Concilio Ecuménico Vaticano II n* 1603: "La íntima comunidad de vida conyugal, fundada por nuestro Creador y provista de leyes propias, se establece sobre la alianza del matrimonio...un vínculo sagrado... no depende del árbitro humano. El mismo Dios es autor del matrimonio"(
GS 48,1). La vocación del matrimonio se inscribe en la naturaleza misma del hombre y de la mujer ,según salieron de las manos del Creador.
El matrimonio no es una institución puramente humana a pesar de las numerosas variaciones que han podido surgir a lo largo de los siglos en las diferentes culturas, estructuras sociales y actitudes espirituales. Estas diversidades no deben hacer olvidar sus rasgos comunes y permanentes.
A pesar de que la dignidad de esta institución no se transluce siempre con la misma claridad (cf
GS 47,2),existe en todas las culturas un cierto sentido de la grandeza de la unión matrimonial. "La salvación de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligada a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar"
GS 47,1).
El Papa Benedicto XVI nos recordaba también en su libro que (lbid): "En el preámbulo de la Convención sobre los derechos de la infancia, aprobada en 1989 por la
Asamblea General de las Naciones Unidas, ensalza a la familia como *el ambiente natural para el crecimiento y bienestar de todos sus miembros, y en especial de los niños*"
Sí, y es que como también nos recordaba este gran Pontífice (Ibid):
" Un ambiente no sereno, la división de la pareja, y en particular, la separación con el
divorcio no dejan de tener consecuencias para los niños, mientras que apoyar a la familia y promover su bien, sus derechos, su unidad y estabilidad, es la mejor forma de tutelar los derechos y auténticas exigencias de los menores "
Comentarios
Publicar un comentario