JESUCRISTO EN EL SERMÓN DE LA MONTAÑA INVITA A SUS DISCIPULOS **** A ESCUCHAR SUS PALABRAS Y PONERLAS EN PRACTICA (I)
Como nos recordaba Emmel Fox en su conocido libro: "El Sermón de la Montaña. La llave para triunfar en la vida" (Ed. Obelisco, S.L.; 2009):
"El Sermón de la Montaña comienza con las ocho Bienaventuranzas "...Las Bienaventuranzas constituyen un hermoso poema en prosa de ocho versos, formando un todo armonioso que es al mismo tiempo un resumen acabado de la enseñanza cristiana. Se considera más una sinopsis espiritual que literaria, que reconoce el espíritu de la enseñanza mejor que la letra. Resúmenes de esta índole son característicos del antiguo sistema oriental de tratar una cuestión religiosa o filosofía..."
Ciertamente esto es cierto, pero es mucho más, porque el tema fundamental del Sermón es la justicia del Reino de Dios, propuesta bajo tres aspectos diferentes, tras un Prólogo, que es precisamente "Las Bienaventuranzas "...
Debemos pues, tener siempre presente el hecho de que las Bienaventuranzas son como un programa del Reino de Dios .En cada una de ellas resaltan dos elementos: Una disposición moral o una situación aflictiva y una recompensa celeste. Las situaciones aflictivas no deben entenderse en sentido puramente material ni tampoco exclusivamente espiritual. La sola pobreza efectiva carece de suyo de valor moral, y la sola pobreza espiritual fácilmente es ilusoria.
A pesar de su énfasis y relieve, las Bienaventuranzas no son sentencias paradójicas aisladas, sino que tienen sus precedentes en el Antiguo Testamento y sus derivaciones en los escritos apostólicos.
La plenitud de estas Bienaventuranzas recae sobre los que son a la vez pobres en la realidad y también en el espíritu. Tal fue la pobreza de Cristo. La mansedumbre evangélica rebasa la mansedumbre filosofía. Son Mansos no sólo los que reprimen la ira, sino también los que sufren la adversidad con resignación // Poseerán en herencia la tierra: Alusión a la -tierra prometida-, figura de la verdadera tierra de los vivientes.
Los que están afligidos o los que lloran son los que, padeciendo alguna tribulación, la sufren con paciencia y, en medio de las lágrimas, confían en Dios // Serán consolados: Con la doble consolidación de la esperanza, bálsamo de la tristeza presente y perspectiva de goces eternos.
Por por parte , *Hambre y sed de justicia *, viene a significar: El ardiente deseo de la justicia y santidad propia del reino de los cielos. No parece posible que Jesús anunciase esta bienaventurada tan espiritual en función de otra más realista, la falta de sustento corporal...En este caso *Serán saciados*, representaría una consoladora promesa que Cristo cumplirá el día del juicio final haciendo misericordia con los que en esta vida hubieran sido misericordiosos...
Después de las Bienaventuranzas, en este Sermón de la Montaña, el Señor sigue hablando de muchas cosas fundamentales para los hombres, que deseen alcanzar su salvación, al final de sus vidas: Del homicidio y la ira, del adulterio y los malos pensamientos, del divorcio, del prejuicio y el juramento, de la ley del talión, del amor a los enemigos, de la rectitud de intención, la rectitud de intención en la limosna, la rectitud de intención en la oración, de la oración dominical, de la rectitud de intención en el ayuno, del tesoro celeste, del ojo como lámpara del cuerpo, de servir a sólo Dios, de la confianza en la Providencia de Dios, de los juicios temerarios, de la corrección indiscreta, de la indiscreción en dar lo santo a los profanos, de la confianza en la oración, de la regla de oro de la caridad fraterna, de las dos puertas y los dos caminos, de la necesidad de guardarse los falsos profetas, de las obras en vez de las palabras, y finalmente llega a una Conclusión que escenifica con la parábola de :La casa sobre peña y la casa sobre arena
La Conclusión ,del Sermón de la Montaña de Jesús, comprende en efecto, una especie de parábola que consta de dos elementos: La imagen y la moralidad, que son como los dos términos de una comparación desarrollada dramáticamente. En la Parábola de la "L a casa sobre peña y la casa sobre arena" la imagen es diáfana. También es clara la moralidad. Varón prudente es el que escucha las palabras del Maestro con seriedad, tomándola como norma de vida con el firme propósito de cumplirlas. Hombre necio es el que las oye por oír, por pasatiempo, aunque sea admirando la alteza de sus enseñanzas o recreándose estérilmente en sus encantos estéticos.
Dice san Mateo en su Evangelio refiriéndose a la impresión que el Sermón de la Montaña causó en las turbas (personas que le habían seguido hasta allí) (Mt 7, 28-29):
"Y acaeció que, cuando Jesús dió fin a estos razonamientos, se pasmaban las turbas de su enseñanza// porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas"
Esta observación del Evangelista refleja la enorme impresión que el Sermón hizo en los oyentes. A diferencia de los escribas, cuya enseñanza era mera repetición de dichos ajenos apoyados en autoridad ajena, el Maestro hablaba por propia autoridad, expresando su pensamiento propio y personal. (Comentarios a pie de página de la Sagrada Biblia; Tomo II; versión del Rvdo. P. J. María Bover y Francisco Cantera Burgos( Catedrático de hebreo); Ed. Católica, S.A. 1947).





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