DIOS ES LUZ **** TINIEBLA EN ÉL NO HAY
Como podemos leer en la primera Epístola del Apóstol san Juan (I Jn 1,5-7):
"Y éste es el mensaje que hemos oído de Él, y os anunciamos a vosotros: Que Dios es luz, y tinieblas en él no hay// Si dijéremos que tenemos comunión con Él y caminaremos en las tinieblas, mentimos y no obramos la verdad; // más si caminaremos en luz, como Él está en la luz, tenemos comunión recíproca con Él, y la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos purifica de todo pecado"
En efecto: " Dios es luz: es la luz primordial y original, el foco de la luz. De esta luz fontal emana la luz que ilumina (objetivamente) el mundo de la gracia y la luz que alumbra (subjetivamente) los ojos del espíritu humano. Con esta luz tiene en san Juan estrecha conexión la verdad. La luz original es Dios, verdad primera; la luz que brilla en el mundo es verdad de la palabra divina; la luz que esclarece la inteligencia humana es la verdad del conocimiento. En otros términos: la luz increada es el resplandor de la verdad divina; la luz irradiada en el mundo sobrenatural es la verdad esplendorosa del Evangelio; la luz de los ojos humanos es la verdad luminosa de la fe.
Hay que tener presente estas equivalencias o correspondencias para entender la terminología característica de san Juan. A esta luz se oponen las tinieblas. En Dios no las hay; más las hay en el mundo y puede haberlas en el hombre. Además, la luz y las tinieblas, la verdad y la mentira, se hallan no sólo en la inteligencia, sino también en el corazón; no sólo en la contemplación, sino también en la acción. Para san Juan, la rectitud moral es verdad, como el pecado es mentira.(Comentarios a pie de página, en la Sagrada Biblia de José Maria Bover y Francisco Cantera Burgos; Madrid 1947).
Por eso, como sigue diciendo el apóstol en su Evangelio (I Jn 1. 8-10):
"Si dijéremos que no tenemos pecado, a nosotros mismos nos engañamos, y la verdad no está en nosotros// Si confesáremos nuestros pecados, fiel es y justo, para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda iniquidad// Si dijéremos que no tenemos pecado, le hacemos mentiroso, y su palabra no está en nosotros"
Ciertamente: "Si dijéremos...: esta expresión inicial repetida, señala el principio de otros tantos ciclos o periodos en que se desenvuelven pensamientos análogos // Mentimos y no obramos la verdad: Verdad es conformidad con la realidad; por esto, como no hay verdad en el conocimiento que no es conforme con la realidad objetiva, tampoco la hay en el acto que no es conforme con el orden objetivo de la bondad y la justicia. Y tanto en lo uno como en lo otro, la privación de verdad es y se llama mentira. Para san Juan , la verdad no sólo se conoce, sino también se obra; y el no obrarla es mentir" (Ibid)
Es evidente, pues, que el reconocimiento y la conciencia del pecado son, fruto de una sensibilidad adquirida gracias a la luz de la Palabra de Dios. Sí, Dios es luz y su Palabra es luz. No hay tiniebla en Dios, solo hay amor para el hombre que Él mismo creó.
Como podemos leer también en el Evangelio de san Juan (1, 1- 5): "En principio existía la Palabra y la Palabra estaba en Dios y la Palabra era Dios // Ella estaba en el principio. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe // En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron // hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. // Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran en Él //No era él la luz sino que debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo"



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