EL PECADO ETERNO **** EL PECADO CONTRA EL ESPÍRITU SANTO
Como podemos leer en la Carta Encíclica de san Juan Pablo II: "Dominum et Vivicantem"; publicada el 18 de mayo de 1986:
"La fatiga del corazón humano y la fatiga de la conciencia, donde se realiza la conversión, es reflejo de aquel proceso mediante el cual la reprobación se transforma en amor salvífico, que sabe sufrir. El dispensador oculto de esa fuerza salvadora es el Espíritu Santo, que es llamado por la Iglesia *luz de la conciencia*, el cual penetra y llena *lo más intimo de los corazones humanos. Mediante esta conversión en el Espíritu Santo, el hombre se abre al perdón y a la remisión de los pecados. Y en todo este admirable dinamismo de la conversión-remisión se confirma de verdad de lo escrito por san Agustín sobre el misterio del hombre, al comentar las palabras del Salmo: *Abismo que llama al abismo*.
Precisamente en esta *abismal profundidad* del hombre y de la conciencia humana se realiza la misión del Hijo y del Espíritu Santo. El Espíritu Santo *viene* en cada caso concreto de la conversión-remisión, en virtud del sacrificio de la Cruz
pues , por él, *la sangre de Cristo...purifica nuestra conciencia de las obras muertas para rendir culto a Dios vivo*. Se cumplen así las palabras sobre el Espíritu Santo como *otro Paráclito* , palabras dirigidas a los apóstoles en el Cenáculo e indirectamente a todos: *Vosotros le conocéis porque mora en vosotros*.
En el marco de lo dicho hasta ahora, resultan más comprensibles otras palabras, impresionantes y desconcertantes, de Jesús. Las podríamos llamar las palabras del *no perdón*. Nos las refieren los evangelistas Sinópticos respecto a un pecado particular que es llamado -blasfemia contra la el Espíritu Santo- "
Continuará...


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