Lo más adecuado a la hora de realizar la oración es estar atentos al Espíritu Santo que sobrevuela en nuestro entorno, aunque muchas veces no apreciamos su presencia...Por eso sigue diciendo el Papa Benedicto XVI: "Rezaremos tanto mejor cuanto más profundamente esté enraizada en nuestra alma la orientación hacia Dios. Cuanto más sea éste el fundamento de nuestra existencia, más seremos hombres de paz"
La oración verdadera necesita de un soporte, de una base sobre la que fundamentarse y no cabe duda que la oración que se expresa de forma oral puede servirnos también para dirigirnos al Señor o a la Virgen su mediadora, si pensamos detenidamente lo que estamos haciendo...Tal como sigue diciendo el Papa Benedicto XVI (Ibid):"Cuanto más presente está Dios en nosotros, más podemos estar verdaderamente con Él en la oración vocal"
Es por esa razón que, como sigue diciendo este Pontífice: "En las formulas de oración que han surgido primero de la fe de Israel y después de la fe de los que oran como miembros de la Iglesia de Cristo, aprendemos a conocer a Dios y a conocernos a nosotros mismos. Son una escuela de oración y, por tanto, un estimulo para cambiar y abrir nuestra vida.
El pueblo de Israel a lo largo de toda su historia nos ha enseñado a hablar con Dios, a través de los Salmos en donde la palabra de los hombres se adelanta al pensamiento y el espíritu se adapta a ella maravillosamente, así sucede con el Salmo II de David, tantas veces recitado por el pueblo judío en los tiempos antiguos, pero también durante la evangelización de los Apóstoles, como ocurrió cuando san Pedro fue puesto en libertad por un ángel"
En aquella ocasión, toda la Iglesia de Cristo reunida cantó con alegría el Salmo II (He entronizado a mi rey), del que destacamos estas estrofas:
*Y ahora, reyes ,reflexionad, aprended, gobernantes de la tierra // Servid al Señor con temor, estremeceos de temblor ante Él // no sea que se irrite y os veáis perdidos,// pues su ira se enciende de repente // ¡Felices los que se acogen a Él! *
Todas estas estrofas, son aplicables a cualquier momento de la historia de la humanidad y por ello, el Salmo II, es una oración consoladora y admirable que convendría rezar con frecuencia para comprender mejor el amor de Dios por los hombres. Por otra parte, todos los Salmos del Antiguo Testamento han sido importantes y adecuados para situaciones de la vida diaria del hombre, tanto en la antigüedad, donde constituía el - libro de oración- por excelencia, como en la actualidad, porque los problemas que afligen al hombre, siguen siendo prácticamente los mismos y derivan de las mismas causas...
De cualquier forma, la oración por excelencia de los cristianos, desde la venida del Hijo de Dios al mundo, es el Padrenuestro, oración fundamental de la Iglesia de Cristo, porque cuando lo rezamos, según el Papa Benedicto XVI: "Se cumple en nosotros la promesa de Jesús, respecto a los verdaderos adoradores ( los que adoran al Padre en espíritu y verdad) (Jn 4,23). Cristo que es la verdad nos ha dado estas palabras y en ellas nos da el Espíritu Santo "
Por otra parte, también según este santo Padre, resulta muy significativo el hecho de que el evangelista san Lucas relacione la oración del Padrenuestro con la oración personal de Jesucristo. De aquí, que resulta muy importante escuchar con detenimiento lo que se nos dice en él.
Debemos, como dice este Pontífice, intentar descubrir realmente, a través de esta oración los pensamientos de Jesús, es decir, lo que nos quería trasmitir a través de ella, teniendo en cuenta además que es una plegaria personal del Hijo con el Padre.
Entre las peticiones que el hombre hace al rezar el Padrenuestro tenemos en primer lugar: *Santificado sea tu nombre * que nos recuerda el segundo mandamientos de la ley de Dios: *No pronunciarás el nombre del Señor, tu Dios, en falso* .
La segunda petición del Padrenuestro es: *Venga a nos tu reino* , y con ella reconocemos en primer lugar la Primacía de Dios: * Donde Él no está , nada puede ser bueno. Donde no se ve a Dios, el hombre decae y decae también el mundo...* .Con la petición *Venga tu reino *, el Señor nos quiere llevar precisamente a este modo de orar y establecer las prioridades de nuestro obrar...El reino de Dios llega a través del corazón que escucha. Ese es su camino y por eso nosotros hemos de rezar siempre.
La tercera petición del Padrenuestro es: *Hágase tu voluntad en la tierra como en el
cielo * . Y según el Papa Benedicto XVI, es evidente que Dios tiene una voluntad con nosotros y para nosotros que debe convertirse en el criterio de nuestro querer y de nuestro ser.
En definitiva, todas las peticiones del Padrenuestro son importantísimas, pero quizás la que supera a todas, por la necesidad que tiene el hombre de ella es la última: *Líbranos del mal* que junto con la antepenúltima: *No nos dejes caer en tentación*, son fundamentales, ya que el Maligno siempre está al acecho y el hombre grita, con estas dos peticiones al Padre, porque desea ser redimido por Él, de ese mal que nos acecha a cada paso a lo largo de nuestra vida. Amén.
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