ÁFRICA ES UN CONTINENTE **** EJEMPLO DE LA VOCACIÓN EVAGELIZADORA
Mientras que en Europa ha disminuido notablemente la vocación evangelizadora de los hombres, en otros continentes y en particular en África sigue creciendo, tal como de alguna forma, profetizaba el Papa san Juan Pablo II hace ya bastantes años, a pesar de las persecuciones sufridas por amor a la Iglesia de Cristo, de sus habitantes.
El decía por ejemplo: "Quizás algún día se revelen verdaderas las palabras de Hyacinthe Tiandoum, que planteaba la posibilidad de evangelizar el Viejo Mundo con misioneros negros y de color" (Cruzando el umbral de la esperanza; Juan Pablo II; Círculo de Lectores; 1995).
En efecto, la gran oleada misionera de siglos anteriores se dirigió, no tanto hacia Europa, como hacia otros continentes que en principio parecían inaccesibles, y en particular hacia el africano (con resultados magnificos, como se sigue comprobando). De cualquier forma, es necesario que ésta situación siga creciendo para cubrir totalmente las necesidades de la Iglesia en otros lugares, como por ejemplo, desgraciadamente en Europa...
Ciertamente, la evangelización de los hombres sigue siendo sumamente importante, ya que como también nos recordaba el Papa san Juan Pablo II (Ibid):
"El nombre de Jesucristo es el único por el cual los hombres podemos salvarnos (Hch 4, 22). Por eso, ya que en el mundo existen millones de personas todavía por evangelizar, la Iglesia se encuentra ante la tarea, necesaria y urgente, de proclamar la Buena Nueva a todos, y conducir a aquellos que la escuchan al Sacramento del Bautismo y la vida cristiana"
Se refería aquí el Papa san Juan Pablo II a los -Hechos de los apóstoles- ,y más concretamente , al pasaje del libro de san Lucas en el que el evangelista narra las -amenazas del tribunal supremo a los apóstoles san Pedro y san Juan si persistian evangelizando al pueblo, recordándoles a Jesús y el Mensaje por él dado, para la salvación de los hombres (Hch 4, 18-22):
"Los llamaron (los jefes del tribunal supremo) y les ordenaron que no volvieran a hablar ni ha enseñar nada sobre la persona de Jesús // Pedro y Juan les replicaron : ¿ Os parece justo ante Dios que os obedezcamos a vosotros antes que a Él? // Nosotros no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído // Pero ellos los despidieron amenazándoles de nuevo, sin encontrar modo de castigarlos, por causa del pueblo, porque todos alababan a Dios por lo sucedido (la curación de un hombre cojo de nacimiento, por Cristo, a través de Pedro y de Juan) // Pues el hombre milagrosamente curado era de más de cuarenta años"
Sí, como seguía diciendo el Papa san Juan Pablo II (Ibid): " La urgencia de la actividad misionera brota de la radical novedad de la vida, traída por Cristo y vivida por sus discípulos.
Esta nueva vida es un don de Dios, y al hombre se le pide que lo acoja y lo desarrolle, si quiere realizarse según su vocación integral, en conformidad con Cristo.
Esta nueva vida en la originalidad radical del Evangelio implica también ruptura con las costumbres y las culturas de cualquier pueblo de la tierra, porque el Evangelio nunca es un producto interno de un determinado país, sino que siempre *viene de fuera*, viene de lo Alto.
Para los bautizados el gran desafío es la coherencia de una existencia cristiana conforme con los compromisos aceptados en el Sacramento del Bautismo, que se resumen en: muerte al pecado y resurrección cotidiana a una nueva vida (Rm 6, 4-5). "
Se refiere aquí el santo Padre a la Carta a los Romanos. Esta Carta fue escrita por el apóstol san Pablo probablemente desde Corinto, durante su tercer viaje misionero, con ocasión de anunciar les a los fieles de esta Iglesia su visita de paso para España, a la cual deseaba dirigirse, después de haber evangelizado en casi todas las ciudades del Mediterráneo original. De cualquier modo, se observa enseguida , que su intención era realmente mucho más amplia, pues se trataba de dar a los Romanos un resumen de todo lo que él llevaba evangelizando durante sus viajes al rededor del mundo entonces conocido...Deseaba recordarles sobre todo que: *Muerto el pecado, el hombre debe caminar hacia una nueva vida, totalmente unidos a Cristo por el Sacramento del Bautismo* (Rm 6, 1-5):
"Entonces , ¿ qué diremos? ¿Permaneceremos en el pecado para que abunde la gracia? // ¡Nunca jamás! Los que hemos muerto al pecado ¿ cómo vamos a seguir viviendo en él ? // ¿No sabéis que, al quedar unidos a Cristo mediante el Bautismo, hemos quedado unidos a su muerte? // Por el Bautismo fuimos sepultados con Cristo y morimos, para que así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros caminemos en nueva vida // Pues si hemos llegado a ser una misma cosa con Él por una muerte semejante a la suya, también lo seremos por una resurrección parecida"
Esta Carta a los Romanos de san Pablo resulta muy interesante también, desde el punto de vista del continente africano como ejemplo de vocación evangelizadora, ya que según se cree, en ella el apóstol menciona a un tal Rufo, que podría haber sido uno de los hijos de aquel otro hombre que ayudó a Cristo a llevar la Cruz hasta el Gólgota :
Cuando san Pablo se despide de la comunidad a la que va dirigida su Carta, con sus correspondientes recomendaciones y saludos , llega a decir en un momento dado (Rm 16, 12-13):
"Saludad a Trifena y a Trifosa, que trabajan en la obra del Señor. Saludad a la querida Pérsida que tanto ha trabajado en la obra del Señor // Saludad a Rufo, escogido por el Señor, y a su madre que lo es también mía"
Es una idea hermosa, defendida por numerosos estudiosos de las Sagradas Escrituras, el hecho de que, ya por medio de la figura de un tal Rufo, se pueda hablar de la implicación del continente africano en el tema de la evangelización desde los tiempos del apóstol san Pablo:
"Sin duda esto significaría que el Señor ha designado a África para jugar un papel muy importante en la evangelización del mundo: *La semilla esparcida a su tiempo, ha producido frutos abundantes, en los últimos siglos*...Lo atestiguan los numerosos hijos e hijas de África que ingresan en las antiguas Congregaciones misioneras o en los Institutos nacidos en tierras africanas, llevando en sus manos la antorcha de la consagración total al servicio de Dios y el Evangelio" (S. Juan Pablo II; Ibid).






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