EL RESPETO A LA VIDA HUMANA**** Y EL PAPA SAN JUAN PABLO II



"La  vida humana es sagrada, porque desde el inicio es fruto de la acción creadora de Dios y permanece siempre en una especial relación con el Creador , su único fin.

Solo Dios es Señor de la vida humana desde el comienzo hasta el termino; nadie en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente (C. E.V II , n* 2258).

La Congregación para la doctrina de la fe, el 22 de febrero de 1987, durante la Fiesta de la Catedral de san Pedro Apóstol, emitió un comunicado bajo la concesión del Papa san Juan Pablo II, en el que entre otras muchas cosas venía a decir :

"Con este documento, la Congregación par la Doctrina de la Fe, cumpliendo su tarea de promover y tutelar la enseñanza de la Iglesia en tan grave materia, dirige de nuevo una calurosa llamada a todos aquellos que, por la función  que desempeñan y por su actividad, pueden ejercer una influencia positiva para que, en la familia y en la sociedad, se respete debidamente la vida y el amor, a los responsables de la formación  de las conciencias y de la opinión pública, a los hombres de ciencia y a los profesionales de la medicina, a los juristas y a los políticos.

La Iglesia desea que todos comprendan la incompatibilidad que existe entre el reconocimiento de la dignidad de la persona humana y el desprecio de la vida y del amor, entre la fe en Dios vivo y la pretensión de querer decidir arbitrariamente el origen y el destino del hombre.

Han pasado treinta y nueve años que se publicó este informe de la -Congregación para la Doctrina de la Fe-, y nos preguntamos: ¿ Ha conseguido remover las conciencias de los hombres de ciencia, de los profesionales de la medicina , de los políticos y del resto de la humanidad?... La respuesta la dejamos en el aire...Pero nos parece que se ha conseguido muy poca cosa al respecto...


Todos sabemos que el aborto y la eutanasia, por ejemplo, están como se suele decir -a la orden del día-...

Sí, el hombre ha endurecido su corazón a extremos impensables a lo largo de estos pocos años y el ejemplo más claro lo tenemos en la multitud de conflictos bélicos que en este momento asolan la tierra. Ya hemos olvidado todo aquello que la investigaciones biomédicas y la enseñanza de la Iglesia nos han transmitido desde hace tanto tiempo:

"El don de la vida, que Dios Creador y Padre ha confiado al hombre, exige que éste tome conciencia de su inestimable valor y lo acoja responsablemente. Este principio básico debe colocarse en el centro de la reflexión encaminada a esclarecer y resolver los problemas morales que surgen de las intervenciones artificiales sobre la vida naciente y sobre los procesos procreativos...  


La intervención de la Iglesia en esta situación del mundo, se inspira como siempre, en el amor que debe a los seres humanos, recordándoles una y otra vez que los hombres somos guardianes de nuestros hermanos. Más concretamente, refiriéndonos ahora al tema de las guerra recordamos ahora las palabras del Papa san Juan Pablo II (Jornada de la Paz, 1986 ):

"Para demasiados hombres la guerra se ha convertido en la dura realidad de su vida cotidiana. Una sociedad que sólo persigue los bienes materiales o efímeros tiende a marginar a los que no sirven para alcanzar tales fines.

Frente a estas situaciones, que a veces son auténticas catástrofes humanitarias, algunos prefieren simplemente cerrar los ojos, parapetándose tras su indiferencia. Se renueva en ellos la actitud de Caín (el hermano de Abel), que dijo en un momento dado: ¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano? (...) A la que responde las severas palabras de Dios:*¿Qué has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el suelo. (...) Todos necesitamos el perdón de Dios y del prójimo. Todos tenemos, por lo tanto que estar dispuestos a perdonar y a pedir perdón"   


Y es que como también nos decía en su día el Papa san Juan Pablo II (Evangelium Vitae):

"Tras el delito, Dios interviene para vengar a la victima. Frente a Dios, que interroga a cerca de la suerte de Abel, Caín en vez de mostrarse confuso y excusarse, elude la pregunta con arrogancia...con mentira. Caín intenta encubrir el delito. Así ha sucedido y sucede con frecuencia cuando las ideologías más diversas sirven para justificar y enmascarar los crímenes más atroces contra la persona...

Es inevitable pensar en las tendencias actuales de de-responsabilidad del hombre hacia sus semejantes, de la que son síntomas, entre otras cosas, la creciente falta de solidaridad hacia los miembros más débiles de la sociedad (como los ancianos, los enfermos, los niños...) y la indiferencia que se manifiesta con frecuencia en las relaciones entre los pueblos, incluso cuando están en juego valores como la subsistencia, la libertad y la paz" 

Son palabras proféticas de un Papa santo hace ya algunos años: ¿Qué diría si viera lo que está ocurriendo en este nuevo siglo?   


No obstante, hay que tener en cuenta también estas otras palabras del Papa san Juan Pablo II, al referirse a la dignidad del homicida (Ibid):
"Dios, con todo, siempre misericordioso, incluso cuando castiga, *puso una señal a Caín para que nadie que lo encontrase lo atacara*: Le da, pues, una marca cuya finalidad no es la de la condenarlo a la maldición de los demás hombres, sino la de protegerlo y defenderlo de cuantos quieran asesinarle quizá para vengar la muerte de Abel. Ni siquiera el homicida pierde su dignidad de personal y Dios mismo se lo garantiza. Es justo aquí donde se manifiesta el paradójico misterio de la misericordiosa justicia de Dios"








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