FE ESPERANZA Y CARIDAD SON GARANTIA **** DE LA ACCION DEL ESPIRITU SANTO
Tal como podemos leer en el Catecismo de la Iglesia Católica escrito en orden a la aplicación del Concilio Vaticano II; nº 1812 y nº 1813: "Las virtudes humanas se arraigan en las virtudes teologales que adaptan las facultades del hombre a la participación de la naturaleza divina y son la garantía de la presencia y de la acción del Espíritu Santo en las facultades del ser humano. Tres son las virtudes teologales: la fe, la esperanza y la caridad.
La *fe es la garantía de las cosas que se esperan y la prueba de aquellas que no se ven* Esta frase maravillosa aparece en la Carta a los Hebreos (auténtica carta cristiana), un documento teológico en el que la Iglesia de Cristo expone sus ideas frente al judaísmo. Se cree que fue escrita durante la última década del siglo primero por un autor desconocido y cuya característica principal es su tono oratorio. De su lectura sacamos la impresión de que estamos escuchando a la Iglesia primitiva y eso es muy importante en los tiempos que corren donde justamente (las fuerzas del mal) tratan de hacerla desaparecer.
En efecto, como leemos en (Heb 11,1- 3): "La fe es la garantía de las cosas que no se ven//Por ella recibieron testimonio de admiración los antiguos//Por la fe conocemos que el mundo fue creado por la palabra Dios, de suerte que lo visible tiene una causa invisible"
Por otra parte, como nos recuerda la la Carta Encíclica del Papa Benedicto XVI, *Spe salvi*, a partir del siglo XVIII no faltó la fe en el progreso como una nueva forma de la esperanza humana y siguió considerando la razón y la libertad como la estrella-guía que se debía seguir en el camino de la esperanza...No obstante primó pronto el llamado *salto revolucionario* y fue Karl Marx el encargado de darlo a conocer, y en principio, obtuvo una gran victoria pero con ella puso también de manifiesto su gran error. Él indicó con exactitud cómo lograr el cambio total de la situación. Pero no nos dijo como se debería proceder después...Su verdadero error es el materialismo: En efecto, el hombre no es sólo el producto de condiciones económicas y no es posible curarlo sólo desde fuera, creando condiciones económicas favorables"
Sigue Benedicto XVI en esta Carta extraordinaria (Spe salvi) hablando -largo y tendido-, como se suele decir, sobre este tema tan interesante, para finalmente asegurar que -María es la estrella de la esperanza...Y termina diciendo :"No temas, María" En la hora de Nazaret el ángel te dijo: Su reino no tendrá fin (Lc 1, 33). El reino de Jesús era distinto de como lo habían podido imaginar los hombres. Este reino comenzó en aquella hora y ya nunca tendría fin. Por eso tu permaneces con los discípulos como madre suya , como Madre de la esperanza..."
"La esperanza cristiana se manifiesta desde el comienzo de la predicación de Jesús en la proclamación de las Bienaventuranzas...La esperanza es el *ancla del alma*, segura y firme, *que penetra...a donde entró por nosotros como precursor Jesús (Hb 6, 19-20). Es también un arma que nos protege en el combate de la salvación...Nos procura el gozo en la prueba misma: *Revistamos la coraza de la fe y de la caridad, con el yelmo de la esperanza de salvación* (1 Ts 5, 8)" (C.I.C nº1820).
Por otra parte, debemos recordar que:" Nuestra esperanza es siempre y esencialmente también es esperanza para los otros; sólo así es realmente esperanza también para mí...Como cristianos, nunca deberíamos preguntarnos solamente: ¿Cómo puedo salvarme yo mismo? Deberíamos preguntarnos también: ¿ Qué puedo hacer para que otros se salven y para que surja también para ellos la estrella de la esperanza? Entonces habré hecho el máximo también por mi salvación personal. (Spe salvi; 30 de noviembre de 2007).
"Santa María, tú fuiste una de aquellas almas humildes y grandes de Israel, que como Simeón esperó *el consuelo de Israel* (Lc 2, 25) y esperaron, como Ana, la *redención de Jerusalén* (Lc 2,38). Tú viviste en contacto íntimo con las Sagradas Escrituras de Israel, que hablaban de la esperanza, de la promesa hecha a Abrahán y a su descendencia (Lc 1,55). Así comprendemos el santo temor que te sobrevino cuando el ángel de Dios entró a tu aposento y te dijo que darías a luz a Aquel que era la esperanza de Israel y la esperanza del mundo...La alegría de la Resurrección ha conmovido tu corazón y te ha unido de modo nuevo a los discípulos, destinados a convertirse en familia de Jesús mediante la fe. Así estuviste en la comunidad de los creyentes que en los días después de la Ascensión oraban unánimes en espera del don del Espíritu Santo (Hch 1,14), que recibieron el día de Pentecostés. El -reino de Jesús- era distinto de como habían podido imaginar los hombres. Este reino comenzó en aquella hora y ya no tendría fin. Por eso tú permaneces con los discípulos como madre suya, como Madre de la esperanza. Santa María, Madre de Dios, Madre nuestra, enséñanos a creer, esperar y amar contigo. Indícanos el camino hacia su reino. Estrella del mar, brilla sobre nosotros y guíanos en nuestro camino" (Spe Salvi; 30 de noviembre de 2007).







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