SAN MATEO *** EL PRIMER EVANGELISTA SINÓPTICO



Tres son los evangelistas sinopticos: San Mateo, San Marcos y San Lucas. Se denominan así por el hecho de utilizar como fuente común el Evangelio oral, lo cual establece grandes afinidades entre sus narraciones de la vida y obra de Jesucristo. Según  los estudiosos de la Santa Biblia, estas afinidades, junto con sus diferencias, constituyen una concordancia-discordante  o una discordia-concordate. Es lo que también  se denomina -problema- sinoptico. En concreto, unas diferencias  notables se encuentran en cuanto al lenguaje utilizado y en cuanto al tiempo en que fueron escritos  sus Evangelios. Según  los estudiosos del tema San Mateo escribió  su libro en arameo(al menos la primera versión), la misma lengua que hablaba Jesús, mientras que los otros  dos evangelistas  sinopticos utilizaron el griego. El primer Evangelio, desde antiguo, la Iglesia ha considerado que era el de San Mateo, basándose en la Tradición y el testimonio de los Santos Padres, por eso, aunque estudios más recientes sobre el tema parecían indicar que era el de San Marcos, sin embargo la Iglesia sigue considerando que la primera  versión  en arameo fue escrita primero.

Por otra parte, desde el punto  de vista histórico la obra de este Apostol del Señor pertenece  a la historia erudita semitica, destacando en toda ella el elemento  judaico. Este hombre,  erudito de aquel tiempo, tenía por oficio el de recaudador de impuestos, erá lo que vulgarmente se llamaba un publicano y entre el pueblo este trabajo estaba muy mal visto, porque por entonces su nación estaba bajo el control de los romanos. Por esta razón  los conciudadanos de Levi(Mateo) consideraban que los publicanos conspiraban con los romanos para mantenerlos en una especie de esclavitud... 

No obstante, el trabajo de Mateo en lo que  podría llamarse una -oficina de aduanas- había creado  en él una tendencia natural al orden, la claridad y la precisión a la hora de redactar los documentos, características todas que encontramos al leer su Evangelio. Y si además añadimos  a estas, la gran cantidad  de datos históricos y su excelente visión eclesiologica, podremos comprender el hecho  de que su obra sea tan apreciada desde antiguo por todos los Padres de la Iglesia  y tan bien aceptada por las comunidades  cristianas.

Los primeros destinatarios de su Evangelio fueron  los judíos palestinos creyentes, es decir, aquellos que previamente estaban convencidos de que Jesús era el Mesías prometido.  Pero tampoco se olvida de los no creyentes, impulsado por la idea de prevenir a los creyentes  de sus constantes ataques ideológicos. Tres rasgos fundamentales habría también  que destacar del Evangelio de de San Mateo: Las citas al Antiguo Testamento, la preponderancia de los discursos de Jesús y la menció explícita de la Iglesia  y del Primado de Pedro.


La primera de estas características se pone de manifiesto incluso cuando  narra su vocación (Mt 9, 9-13): " Y partiendo de allí (después  de haber curado al paralítico de Cafarnaúm), vió Jesús a su paso un hombre sentado en su despacho de aduanas, y le dice:-Sígueme-. Y levantándose le siguió/  Y aconteció que,  estando él a la mesa en la casa, he aquí  que muchos publicános y pecadores, que habían acudido, estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos/ Y como le vieron los fariseos, decían a sus discípulos:- Cómo es que vuestro maestro  come con publicános y pecadores?- / Él, como lo oyó, dijo: -No tienen los robustos necesidad de médico, sino los que están mal / Andad y aprended qué  quiere decir -Misericordia quiero, que no sacrificio- (Os 6,6). Que no vine a llamar a justos, sino a pecadores-"

La referencia bíblica aquí, es la del profeta Oseas, hijo de Beerí, quizás benjaminita o al menos  del reino del norte cuándo habla de la conversión a Yahveh (Os 6, 3-6): "Reconozcamos, apresurémonos a conocer  a Yahveh, pues presta como la aurora está su salida y vendrá  a nosotros  cual la lluvia invernal, como la lluvia tardía regará la tierra/  (...)/ Pues quiero misericordia  y no sacrificios, el conocimiento  de Dios más  que los holocaustos"

La vocación  de San Mateo tuvo lugar probablemente durante el segundo  año del ministerio público de Jesús, el cual más tarde eligió de entre sus discípulos a sus Apóstoles y él fue uno de ellos. San Epifanio aseguraba que después de la Ascensión del Señor  a los cielos, San Mateo predicó muchos  años en Judea  y en los países vecinos hasta la dispersión de los Apóstoles, que tuvo lugar un poco antes de las revueltas del pueblo judío contra los romanos, hacía el año 66. Por entonces Judea era una provincia del imperio romano, pero los impuestos injustos y las diferencias religiosas hicieron estallar finalmente a un pueblo creyente en el Único y verdadero Dios.

La guerra fue larga porque se trataba del pueblo elegido por Dios defendiéndose de un pueblo poderoso pero pagano de costumbres licenciosas, adorador de muchos dioses...Sin embargo finalmente Tito llegó con un poderoso ejército ante las murallas de la ciudad  santa, Jerusalén, en marzo del año 70, sembrado el terror y la destrucción a su paso. El tesoro del Templo fue robado y después éste lugar santo fue incendiado. El momento en que  San Mateo escribió  su  Evangelio fue seguramente antes de estos luctosos sucesos.

Después de su misión evangelizadora en Judea el Apóstol San Mateo posiblemente se dirigió hacia los pueblos bárbaros del Este para cumplir con la petición del Señor de llevar la -Nueva Buena- a todos los lugares del mundo. San Ambrosio decía que Dios le abrió  el país de los persas, y otros historiadores cuentan que llevó el Mensaje de Cristo a Etiopía. Por su parte San Paulinos menciona que terminó su vida en Parthia.

Las reliquias de San Mateo, fueron traídas  años después  a Occidente y según sus hagiografos su muerte se produjo cuando estaba celebrando la santa misa, a manos del hermano del rey de Etiopía, a causa de los celos que sentía por este hombre santo.  
























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