EL CELIBATO****POR EL REINO DE LOS CIELOS




El Señor ensalzó el estado de virginidad de aquellas personas que por entregarse plena y absolutamente a Dios, renunciaban al Sacramento del matrimonio. El evangelista san Mateo recogió las palabras del Señor en este sentido cuando les hablaba a sus discípulos del matrimonio y la virginidad (19, 11-12): 

" No todos entienden estas palabras, sino aquellos a quienes les ha sido concedido/ Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de sus madres; los hay que fueron hechos eunucos por los hombres, y los hay que se castraron a sí mismos por el Reino de los cielos. Quien pueda entender que entienda"

La virginidad es uno de los carismas más altos y apreciados en la Iglesia que hace a quien lo vive semejante a los ángeles del cielo. Por esta razón el Magisterio ha declarado, en diversas ocasiones que el estado de virginidad por  amor del Reino de los cielos es superior al estado matrimonial.

En efecto, concretamente al referirse al Sacramento del Orden podemos leer en el Catecismo de la Iglesia Católica escrito en orden a la aplicación del Concilio Ecuménico Vaticano II, n*1579 : "Todos los ministros ordenados de la Iglesia latina, exceptuados los diáconos permanentes, son ordinariamente entre hombres que viven como célibes y que tienen voluntad de guardar el -celibato- por el Reino de los cielos.
Llamados a consagrarse totalmente al Señor y a sus -cosas- ,se entregan enteramente a Dios y a los hombres. El celibato es un signo de esta vida al servicio de la cual es consagrado el ministro de la Iglesia; aceptando con un corazón alegre, anuncia de modo radiante el Reino de Dios"



En la actualidad ,por desgracia, estas verdades sobre el -papel del celibato por el Reino de Dios- se han puesto en -tela de juicio-, como vulgarmente se suele decir  y muchos creyentes nos preguntamos ¿por qué?...Razonaba así el Papa Benedicto XVI sobre el problema del disenso (distintas opiniones) dentro de la Iglesia Católica (El elogio de la conciencia. La verdad interroga al corazón; Ed. Palabra, S. A.,2010):
"En diversas ocasiones, el Magisterio ha llamado la atención sobre los graves inconvenientes que acarrean a la comunión de la Iglesia las actitudes de oposición sistemática, que llegan incluso a constituirse en grupos organizados...El fenómeno del disenso puede tener diversas formas y sus causas remotas o próximas son múltiples.
Entre los factores que directa o indirectamente pueden ejercer influjo, hay que tener en cuenta la ideología del liberalismo filosófico que impregna la mentalidad de nuestra época. De allí proviene la tendencia a considerar que un juicio es mucho más auténtico si procede del individuo que se apoya en sus propias fuerzas. De esta forma se opone la libertad de pensamiento a la autoridad de la Tradición, considerándola fuente de esclavitud.
Una doctrina transmitida y generalmente acogida (como por ejemplo el celibato sacerdotal),viene desde el primer momento marcada por la sospecha, y su valor de verdad puesto en discusión. En definitiva, la libertad de juicio así entendida importa más que la verdad misma...


 
También ejerce su influjo el peso de una opinión pública artificialmente orientada y sus conformismos. A menudo, los modelos sociales difundidos por los medios de comunicación tienden a asumir un valor normativo; se difunde en particular la convicción de que la Iglesia no debería pronunciarse sino sobre los problemas que la opinión pública considera importantes y en el sentido que conviene a esta..."

Concretamente en el caso del -celibato sacerdotal-, pesa mucho el hecho de la falta de vocaciones para el sacramento del sacerdocio, lo cual provoca que muchas comunidades alejadas de las grandes urbes ,se encuentren ciertamente desasistidas para ciertas labores propias de la Iglesia Católica: misas, confesiones, bautizos, matrimonios...Esto es cierto, desde luego, y es un problema acuciante para la Iglesia pero para muchos creyentes no nos parece que sea la solución quitar el -celibato obligatorio sacerdotal-, porque ello conduciría a que hombres casado (eso sí, de vida irreprochable) pudieran ejercer las labores de los sacerdotes (célibes). Y esto es así, entre otras cosas, por algo que es evidente y que se refleja en un refrán muy conocido: -No se puede estar en misa y repicando-.

El hombre casado de vida irreprochable no puede dedicarse como es obligación del sacramento sacerdotal, soló y exclusivamente a las cosas de Dios y de los hombres por amor del Reino de los cielos...Él tiene también la obligación de atender especialmente a su familia...Por eso no es de extrañar que Cristo eligiera a sus apóstoles (solteros o casados, no lo sabemos) pero con la obligación de dedicarse sólo y únicamente a la propagación de la palabra de Dios por todo el mundo entonces conocido y eso implicaba de forma clara el compromiso  del celibato por el Reino de los cielos... 



En realidad la opinión de los fieles, en uno u otro sentido, no puede identificarse con el -Sensus fidei- porque como seguía diciendo el Papa Benedicto XVI (Ibid): " El -Sensus fidei- es una propiedad de la fe teologal que, consistiendo en un don de Dios que hace adherirse personalmente a la Verdad, no puede engañarse. Esta fe personal es también fe de la Iglesia, puesto que Dios ha confiado a la Iglesia la vigilancia de la Palabra y, por consiguiente lo que el fiel cree es lo que cree la Iglesia. Por su misma naturaleza, el -Sensus fidei- implica ,por tanto, el acuerdo profundo del espíritu y del corazón con la Iglesia, el -Sentire  cum Ecclesia- ...
No sin razón , el Concilio Vaticano II subrayó la relación indisoluble entre el -Sensus fidei- y la conducción del Pueblo de Dios por parte del magisterio de los pastores: Ninguna de las dos realidades puede separarse de la otra (Lumen gentium,cit.,12). Las intervenciones del Magisterio sirven para garantizar la unidad de la Iglesia (no para separarla) en la verdad del Señor" 
  


Por último, recordemos también que según el Papa Benedicto XVI que (Ibid): "En virtud de la autoridad que han recibido de Cristo mismo, corresponde  a los pastores custodiar esta unidad e impedir que las tensiones que surgen en la vida degeneren en divisiones. Su autoridad, trascendiendo las posiciones particulares y las oposiciones, debe unificarlas en la integridad del Evangelio, que es -la palabra de la reconciliación- (2 Co 5, 18-20)"



































Comentarios

Entradas populares de este blog

DOMINGO DE RAMOS **** SEGUNDO DOMINGO DE PASIÓN

QUINTO DOMINGO DE CUARESMA **** PRIMER DOMINGO DE PASIÓN

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA **** Y LA EXPERIENCIA DEL HIJO PRODIGO