EL PRIMER MANDAMIENTO DE LA IGLESIA ES****OIR MISA ENTERA LOS DOMINGOS Y FIESTAS DE PRECEPTO
En la conciencia de las personas de hoy en día, las cosas de Dios, y con ello el primer Mandamiento de la Iglesia (oír misa los domingos y fiestas de precepto) , ya no parece una cosa tan urgente: Se siente la urgencia para tantas cosas, que las cosas de Dios se relegan a un segundo plano.
Sin embargo el no cumplimiento (de forma deliberada) de este Mandamiento de la Iglesia ,que implica la participación en la Eucaristía conlleva un pecado grave.
Hay que tener en cuenta según el Catecismo de la Iglesia, escrito con vistas a la aplicación del Concilio Ecuménico Vaticano II n*2182 que:
"Los fieles proclaman así (oyendo la Santa Misa) su comunión en la fe y la caridad. Testimonian a la vez la santidad de Dios y su esperanza de la salvación. Se reconfortan mutuamente, guiados por el Espíritu Santo"
Ciertamente, porque como nos recordaba el Papa Benedicto XVI, en su día: "Si Dios ya no es importante, se alteran los criterios para establecer la importancia de las cosas. El hombre al dejar de lado a Dios, se somete a sí mismo a constricciones que lo hacen esclavo de las fuerzas materiales y se opone así a su dignidad.
En los años que siguieron al Concilio Ecuménico Vaticano II, volví a tomar conciencia de la prioridad de Dios y de la liturgia divina. El malentendido sobre la reforma litúrgica que se difundió ampliamente en la Iglesia Católica llegó a poner en primer plano cada vez más la cuestión de la educación y de la propia actividad y creatividad.
La actividad de los hombres llevó a olvidar casi la presencia de Dios. En tal situación, se hizo cada vez más evidente que la existencia de la Iglesia vive de la correcta celebración de la liturgia y que la Iglesia se halla en peligro cuando la Primacía de Dios ya no aparece en la liturgia y, por tanto, tampoco en la vida. (Qué es el cristianismo. Un testamento espiritual; Benedicto XVI; la Esfera de los Libros S.L, 2023)"
Son las palabras de un gran teólogo, de un gran Papa, que nos dejó este testamento para dar un impulso a la liturgia de la Iglesia y en particular a la celebración de la Santa Misa que como todos sabemos se encuentra en un momento crítico. Se quiere eliminar en muchas ocasiones todo aquello que nos recuerde el pasado, es decir la Tradición de la Iglesia, para incorporar novedades que nada tienen que ver con el Sacramento Eucarístico instituido por Nuestro Señor Jesucristo.
Recordemos a este respecto lo que nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica n* 2184: "Así como Dios *cesó el día séptimo de toda la tarea que había hecho (Génesis 2,2)* así también la vida del hombre sigue un ritmo de tiempo de trabajo y de descanso. La institución del día del Señor contribuye a que todos disfruten del tiempo de descanso y de solaz suficiente que les permita cultivar su vida familiar, cultural, social y religiosa (GS 67,3)"




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