LA ORACIÓN ES UN **** EJERCICIO DE DESEO
San Agustín ilustró de forma muy bella la relación íntima entre la oración y la esperanza, en una Homilía sobre la Primera Carta de san Juan. Él define la oración como un ejercicio de deseo.El hombre ha sido creado para una gran realidad,para Dios mismo,para ser colmado por Él. Pero su corazón es demasiado pequeño para la gran realidad que se le entrega. Tiene que ser ensanchado// Dios retardando su don// ensancha el deseo;con el deso ensancha el alma y, ensanchándola, la hace capaz de su don...Sólo convirtiéndonos en hijos de Dios podemos estar con nuestro Padre común. Rezar significa salir de la historia y retirarse en el rincón privado de la propia felicidad.
Por eso, el Papa san Juan Pablo II nos recordaba en su libro -Cruzando el umbral de la esperanza- que: "La Iglesia reza por los que sufren. El sufrimiento es siempre una gran prueba, no sólo para las fuerzas físicas, sino también para las espirituales. La verdad paulina sobre ese *contemplar los sufrimientos es parte del Evangelio * (Col.1,24); pero el hombre no puede traspasar el umbral de esa verdad si no la trae el mismo Espíritu Santo".
Pues bien, a través de la oración, Dios se revela como Creador, como Espíritu Santo que, *todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios y sobre todos los secretos de los corazones humanos. A través de la oración, Dios se revela en primer lugar como Misericordia, es decir, como Amor que va al encuentro del hombre que sufre. Amor que sostiene, que levanta, que invita a la confianza. La victoria del bien en el mundo está unida de modo orgánico a esta verdad y, en cierto sentido, hace presente a Dios que es *Amor misericordioso * en medio del mundo...
En efecto, como podemos leer en el libro de los Salmos, Sal (46-45):
"Dios es nuestro refugio y fortaleza, socorro fácil de encontrar en las angustias // Por eso no tememos aunque se conmueva la tierra, y se derrumbén los montes en lo hondo del mar aunque se agiten y hiervan sus aguas, y, por su ímpetu, retiemblen los montes * pausa*// Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios, la morada Santa del Altísimo // Dios está en medio de ella: no podrá retemblar; al despuntar el alba, Dios la asiste // Se agitan las naciones, tiemblan los reinos // Él lanza su trueno, se estremece la tierra *pausa* El Señor de los ejércitos está con nosotros // nuestra fortaleza es el Dios de Jacob *pausa* Venid a ver los prodigios del Señor, que hace maravillas en la tierra // Hace cesar las guerras hasta los confines del orbe // rompe los arcos, quiebra las lanzas, prende fuego a los carros de guerra // Desistid y reconoced que Yo soy Dios: excelso entre las naciones, excelso en la tierra // El Señor de los ejercicios está con nosotros // nuestra fortaleza es el Dios de Jacob"
Evidentemente, el sentido de este salmo queda enriquecido cuando se hace oración del cristiano. La cercanía de Dios, cantada en el estribillo, se realiza en Jesucristo, el Emmanuel o *Dios con nosotros * (Mt 1,23).
Por eso como aseguran los Papas de Iglesia Católica y en particular san Juan Pablo II al dirigirse a los jóvenes reunidos en la Basílica de san Pedro, un 14 de de marzo de 1979:
"El primero de los caminos para llegar hasta Dios, es el de la oración ,tal como podemos leer en el Evangelio de san Lucas (Lc 18,1): *Es preciso orar en todo tiempo y no desfallecer...Debemos orar,lo primero de todo,porque somos creyentes.
En efecto, la oración es el reconocimiento de nuestros límites y de nuestra dependencia:Venimos de Dios, somos de Dios, y retornamos a Dios. Por tanto,no podemos por menos ,de abandonarnos a Él, nuestro Creador y Señor, con plena y total confianza
Algunos, afirman, y tratan de demostrar que el universo es eterno y que todo el orden que vemos en el universo, comprendiendo al hombre con su inteligencia y su libertad, es solo obra del acaso...Pero los estudios científicos y la experiencia admitida por tantas personas honestas dicen que estas ideas, aunque afirmadas y tal vez enseñadas, no están demostradas...y dejan siempre extraviados e inquietos a quienes las sostienen, porque comprenden muy bien que un objeto en movimiento debe tener el impulso de fuera.
!Comprenden muy bien que el acaso no puede producir el orden perfecto que existe en el universo y en el hombre!...
Así, reflexionando sobre la naturaleza del universo y sobre nuestra misma vida comprendemos y reconocemos que somos criaturas, limitadas y, sin embargo, sublimes, que debemos nuestra existencia a la infinita majestad del Creador ...
Por esto, la oración es un diálogo misterioso, pero real, con Dios, un diálogo de confianza y de amor"






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