LA VIRGEN MARÍA *** FUE LLEVADA EN CUERPO Y ALMA A LA GLORIA DE DIOS
Como aseguraba el Papa San Juan Pablo II en su Audiencia General del miércoles 25 de Junio de 1997: "La Virgen Inmaculada, preservada, inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra fue llevada en cuerpo y alma a la gloria de Dios.(Lumen Gentium, 59).
Y como también podemos leer en el Catecismo de la I. Católica nº 966: "Finalmente, la Virgen Inmaculada, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del Universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de Señores y vencedor del pecado y de la muerte" (LG 59 ; cf la proclamación del dogma de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María por el Papa Pio XII en el año 1950: DS 3903).
La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos: *En tu parto has conservado la virginidad, en tu dormición no has abandonado el mundo, oh Madre de Dios* . Tú te has reunido con la fuente de la vida, tú que concebiste a Dios vivo y que, con tus oraciones, liberarás nuestras almas de la muerte. (Liturgia bizantina).
El Papa san Juan Pablo II aporta algunas ideas más, muy interesante por cierto, relacionadas con el tema que estamos considerando, como por ejemplo (Ibid):
" El Nuevo Testamento no da ninguna información sobre las circunstancias de la muerte de María. Este silencio induce a suponer que se produjo normalmente, sin ningún hecho digno de mención. Si hubiera sido así, ¿Cómo habría podido pasar desapercibida esa noticia a sus contemporáneos, sin que llegara, de alguna manera hasta nosotros?
Con lo que respecta a la muerte de María, no parecen fundadas las opiniones que quieren excluir las causas naturales. Más importante es investigar la actitud espiritual de la Virgen en el momento de dejar este mundo. A este propósito, san Francisco de Sales considera que la muerte de María se produce como efecto de un ímpetu de amor. Habla de una *muerte en amor, a causa del amor y por amor* y por eso llega a afirmar que la Madre de Dios murió de amor por su Hijo Jesús ( Traitó de l´Amour de Dieu; Lib.7, Ca XIII-XIV)
Y sigue diciendo el Santo Padre, Juan Pablo II, en este sentido: "La experiencia de la muerte enriqueció a la Virgen. Habiendo pasado por el destino común de todos los hombres, es capaz de ejercer con más eficacia su maternidad espiritual con respecto a quienes llegan a la hora suprema de la vida"







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